Ir al contenido principal

Entradas

El Maratón que no corrí

Hoy no corrí el maratón. Si, con todo el dolor de mi corazón no participé.  Hace un par de días fui por mi paquete de competición, ya sabemos, la bolsa, regalos —más bien muestras— de los patrocinadores, y la playera. Una bonita playera con una gran X en la espalda. El ambiente de la fiesta del maratón se sentía y aún así sabía ya que no correría el día de hoy.  ¿Por qué no corrí? Por básicamente dos eventos que interrumpieron mi entrenamiento y que me llevaron a aprender algo de ser corredor que no sabía de mí mismo.  Veamos: Después de mi entrenamiento de 24 km, que tocaba en junio, el cual hice y me sentí muy bien, y pues después de un domingo de 24 km, tocaba trote suave el martes, a principios de julio, así que salí a trotar al Parque Hundido... si, ese que está en Insurgentes al sur, el mismo donde el inteligente mirrey delegado de la Benito Juárez cercenó un trozo del parque para hacer un baño para perros. Los dueños de los perros de la zona, la "gente bonita",...

Sobre entrenamientos y el miedo al cuerpo

Hola querido Blog. He andado muy disperso. Escribo mi tesis de doctorado. La reorganización ha sido más difícil de lo pensado y esperado, pero en fin, es a lo que me dedico. He retomado ahora si el entrenamiento. Pero no el de Freeletics. Sentirme solo haciendo cosas que los demás hacen tan fácilmente en el parque no es mi máximo. Ahora lo que estoy siguiendo es el entrenamiento para el maratón de la CDMX. Si, esta vez estoy inscrito. Y correr ha sido mi constante en los últimos años, así que yo creo que estoy preparado para terminar el maratón este año. Y no morir en el intento. Ahora espero poder encontrar el tiempo y las ganas para mantener el pinche ritmo de entrenamiento. Esto no es normal. El domingo hice 19 km. Vaya día, sol, incendio y calor en el DF. El Paseo dominical ciclista está bien, porque cierran las calles, pero veo a los demás corredores con su super paso y me desanimo, en fin, espero que estos meses que faltan lleve un control mejor de mis entrenamientos. Una loc...

Sobre la charlatanería y la ignorancia: el caso del "Análisis cuántico computarizado"

Ahora en Veracruz, empezó a circular una no novedosa, pero si efectiva, forma de hacer dinero: aprovecharse de la gente, de su ignorancia, de la pobreza y de la necesidad.  Un "Analizador cuántico computarizado". Un diagnóstico de la salud de las personas basado en física cuántica. Con el solo nombre me enojé.  Cuando me enteré de estas cosas, y de cómo han embaucado a mi familia,  me motivó a escribir esta entrada esperando que alguien quizás al leerla evite caer en las manos de estos delincuentes. Para que sepan qué es lo que promete el dichoso aparato, para lo cual adjunto el volante que distribuyen. Este "chequeo general" se hace con un "aparato"  que en otra  "publicidad"  dice que en:  "Simplemente sosteniendo un sensor en la palma de su mano, se obtendrán en solo 60 segundos 38 reportes completos y mas de 200 datos de su cuerpo." ¿Cómo hace todo esto el aparato? El volante no dice más, pero las páginas en internet donde...

Cien años de comida

Cien años de comida Joel Vargas Domínguez Cuando escribió Cien años de soledad , Gabriel García Márquez recurrió a todas las referencias que disponía, desde los momentos que marcaron su infancia hasta los de sus ancestros. Como indica en su libro Vivir para contarla , “ La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla.” [1] Parte de la inspiración viene de sus charlas durante la comida con sus vecinos, gustoso él de la comida criolla, y que, indudablemente, aparecería en su obra que lo catapultó a la fama.             Pero, ¿cuáles son las formas de comer en Macondo? La historia familiar de los Buendía se ve reflejada fielmente en sus hábitos alimenticios y sus costumbres. La comida en la familia Buendía tiene su evolución, sufre cambios en el tiempo. La historia alimenticia se puede resumir en las siguientes partes: huída y olvido; fundación y recuerdo; apogeo y despilfarro; y f...

¿Se debe defender el español?

¿Se debe defender el español? Comúnmente uso un sinnúmero de anglicismos en mi vida. Desde cidi, dividi, güolmart, aipod, etc. Quizás por la naturaleza extranjera de los vocablos y la nula existencia de algún equivalente en español, la pronunciación que prefiero al pronunciar esas palabras es la pronunciación “original”. Sin embargo, me rehúso totalmente a decir parquear, dado que en mí existe un modelo en español muy marcado que me “indica” que lo “correcto” es estacionar. Sin embargo, al referirme a las cocheras digo felizmente garach. Esa ambigüedad en mi forma de aplicación de las “normas” es lo que me llama la atención. ¿Por qué me rehúso a usar ciertos anglicismos y no presento la misma resistencia a otras palabras igualmente “incorrectas”? A mi parecer, la decisión es totalmente ajena al hablante, ya que lo que decide qué es lo “correcto” y qué lo “incorrecto” es la lengua, el sistema completo unifica criterios, es la misma lengua la unidad “normalizadora” ...